Netflix estrenará una serie basada en el truculento misterio del hotel Cecil. Se trata de la desaparición y posterior muerte de Elisa Lam, una turista canadiense de 21 años que estaba de visita en Californa

 

El próximo 10 de febrero, Netflix estrenará una serie basada en el truculento caso del hotel Cecil. Se trata de Escena del crimen: desaparición en el hotel Cecil, una docuserie sobre el misterio de Elisa Lam, la mujer que protagonizó un escalofriante video de seguridad en un ascensor y, luego, desapareció.

Netflix estrenará una serie basada en el truculento misterio del hotel Cecil. Se trata de la desaparición y posterior muerte de Elisa Lam, una turista canadiense de 21 años que estaba de visita en Californa

El nuevo lanzamiento de la plataforma de contenidos será dirigido por Joe Berlinger y, en cuatro episodios, indagará sobre las últimas horas de Lam, la mujer que fue encontrada en los tanques de agua del hotel californiano en 2013. El caso ya había inspirado cortos, películas y series como The Elevator Game (que se estrenará este año), Journey of Elisa Lam (2014), American Horror Story: Hotel (2015) y Followed (2020), producida con los archivos de las cámaras de seguridad del hotel.

La historia de la desaparición de Elisa Lam, que llega a Netflix

Elisa Lam, una turista canadiense de 21 años, desapareció en febrero de 2013. El último lugar en el que fue vista fue el hotel Cecil: incluso, las cámaras de seguridad la grabaron por última vez en un ascensor, donde la mujer exhibió un extraño comportamiento que todavía resulta confuso para los investigadores. Tras ser buscada durante tres semanas, fue hallada sin vida en el tanque del agua del edificio, luego de que los huéspedes se quejaran por el raro olor que emanaba el agua.

Escena del crimen: la desaparición en el hotel Cecil llegará a Netflix el próximo 10 de febrero

 

En el comienzo de la investigación, cuando apareció el video de Lam en el ascensor, se sospechó que la joven pudiera estar bajo el efecto de algún tipo de sustancia, voluntaria o involuntariamente. Sin embargo, los forenses no detectaron rastros de alcohol ni de drogas en su cuerpo. Además, la turista canadiense no tenía antecedentes de trastornos mentales.

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