Uno de los lugares que por su geografía, ha logrado conservar más fielmente la gastronomía prehispánica y la celebración de sus fiestas.

Lo que hay que ver en la isla principal de Pátzcuaro.

Michoacán vale su peso en oro por sus Pueblos Mágicos, Pátzcuaro el más especial por tener un inmenso lago con islas, de entre ellas, Janitzio, la Isla que es un espacio lleno de cultura y un concentrado de cultura y tradición purépecha.

El lago de Pátzcuaro tiene 5 islas a las cuales se llega en pequeñas embarcaciones. Le mejor hora para llegar es temprano, cuando el sol sale del horizonte para iluminar las redes de los pescadores. Si eres hábil podrás capturar las redes como gigantes mariposas que salen de las manos de estos hombres.

 

El lago es parte del hábitat de nueve especies nativas, entre ellas el pescado blanco y tres tipos de charales. Antes de llegar podrás ver las cinco islas donde, por cierto, los purépechas se resguardaron tras la invasión española.

Toma 20 minutos atravesar el lago, para llegar a la isla cuyo nombre significa «cabello de elote» y cullas faldas escalonadas cargan la cúspide de donde se erigió una estatua de 47 metros de altura del general José María Morelos.

La gigantesca efigie es un museo donde el pintor Ramón Alva de Canal narró la vida del héroe con sus obras. En el puño del héroe nacional, hay un mirador, al cual se puede acceder para admirar la inmensidad del lago, si llegas al atardecer, verás los rayos solares reflejarse en el agua razón, dicen que probablemente, de ahí proviene su nombre, pues parecen los cabellos amarillos del sol.

La comunidad indígena que la habita ha conservado en gran parte la autenticidad de sus costumbres. Si visitas la isla durante las celebraciones dedicadas a la muerte, no habrá memoria de cámara en la que puedas guardar tantas fotos.

Durante la velación de la Noche de muertos, se realiza una ceremonia en la que los pescadores salen al lago con veladoras encendidas, espectáculo al que se suma el jolgorio compuesto de la tradición purépecha que hace del ritual de adornar los cementerios una experiencia inolvidable y muy enriquecedora.

Pero también en Semana Santa se puede admirar el resguardo de sus tradiciones, nunca faltan las danzas de Los Viejitos, El Pescado y Las Mariposas. La aventura no puede faltar, pues además de las escalinatas, también hay una tirolesa de 1200 metros.

Subir y bajar por la isla da mucha hambre y los lugareños lo saben. La gastronomía tiene un toque artesanal que tiene su clímax en platillos prehispánicos como el famoso pescado blanco, los charales, uchepos y tamales de ceniza.

Los recuerdos que puedes llevar son todos artesanías, la variedad es grande y los materiales más frecuentes son el barro, la madera y los tejidos como los jorongos.

 

 

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