“Me siento segura y amada con él. Hay 14 años de diferencia entre nosotros (ella tiene 33 y él 19), pero no lo pienso dos veces”, contó la mujer, quien espera que el joven pueda conocer a su familia.

El amor no conoce fronteras. Ni tampoco edades. Cuando se siente amor no se puede hacer nada más que vivirlo, tal como lo hizo una mujer de Londres, Inglaterra, que después de emprender un viaje por 10 días a Perú para enseñar yoga, antes del cierre total por la pandemia del coronavirus en marzo de 2020, encontró el amor en un joven de la Amazonas. Desde ese día que no vuelve a Europa.

Caroline Knight (33), una profesora de yoga de Stoke Newington en Londres, Inglaterra, tenía un viaje planeado para enseñar la práctica en Hoja Nueva, un retiro en el Amazonas. Tomó sus maletas y partió hasta el otro extremo del mundo sin pensar que no volvería nunca más. Y es que su vida cambió cuando conoció a Rómulo Elier Huaman Roque (19), un joven oriundo de la amazonía peruana que se dedica al cultivo de cacao.
Según cuenta, conoció a Rómulo (19) cuando viajó a Puerto Maldonado, en el Amazonas, quien se dedica a cultivar cacao para hacer chocolate y a cuidar animales. “Desde Puerto Maldonado fue un viaje de dos horas, otro en bote y una caminata para llegar al retiro. Me sentía muy cansada cuando llegué, pero el lugar tenía una energía increíble y en poco tiempo estaba reflexionando sobre los planes para extender mi estadía para poder ver más de Perú”, comentó Caroline a Daily Mail. Y aunque en un principio no viajó sola, el resto de sus compañeros se devolvieron a su país, pero ella decidió quedarse por amor.

Caroline también contó que cuando llegó allá todos salían en grupo y Rómulo iba con ellos, pero que era muy tímido y callado, situación que no fue un impedimento para que se fijara en él. “En alguna ocasión en que conseguí que Rómulo charlara solo, me pareció muy agradable y genuino. Los sentimientos que tenía por él eran más intuitivos que obvios”, explicó la mujer.

Todo iba bien hasta que decretaron cuarentena en Perú y Caroline, con el dolor de su corazón, decidió volver a Puerto Maldonado. “Decidí buscar una habitación a 10 libras la noche en Puerto y esperar a que pasara la cuarentena”, contó a Daily Mail y añadió que se quedó una precaria cabaña.
En ese momento se dio cuenta de que extrañaba a Rómulo, de quien no podía saber nada porque él no tenía celular. Pasaron diez días y el joven apareció con un mensaje en Facebook que decía “tengo algo que decirte, creo que te amo”, a lo que la profesora respondió “creo que también te amo”.

 

El tiempo pasó y ambos siguieron en contacto. Se enviaban mensajes y videos todas las semanas hasta que el joven viajó a Puerto Maldonado, donde se encontraba Caroline. Hicieron diferentes tipos de actividades y se quedaron juntos por primera vez. “Todo lo que diré es que nos divertimos mucho”, dijo la mujer.

Luego de eso Rómulo volvió a la selva y Caroline se quedó completamente sola. Todos sus compañeros habían regresado al Reino Unido. Pasaron tres semanas y su joven amor volvió para invitarla a vivir junto a él y su familia en la amazonía. Actualmente viven en una pequeña cabaña de madera: “es en realidad solo un patio con un techo de metal corrugado y una colección de cubículos improvisados ​​para habitaciones”, explicó Caroline.

Ya instalados, Rómulo le contó a Caroline sobre las plantaciones de cacao y ella también comenzó a dedicarse a eso. Hoy, venden sus productos a través de su cuenta de Instagram @junglecacaoperu.

“Solía ​​dirigir una empresa de té de hierbas y todavía conozco a muchos propietarios de negocios gastronómicos; algunos de ellos se han dado cuenta rápidamente del valor de nuestro producto”, dijo la mujer a Daily Mail y agregó que “esos primeros pedidos están empaquetados, listos y esperando para ser enviados al Reino Unido. Realmente espero que podamos convertirlo en un negocio”.

Sobre su futuro con Rómulo, la mujer espera que pronto pueda conocer a su familia en Inglaterra. “Me siento segura y amada con él. Hay 14 años entre nosotros, pero no lo pienso dos veces”, confesó la profesora de yoga a Daily Mail. “Rómulo puede ser tranquilo y reservado a veces, pero también tiene un lado juguetón, cariñoso y de mente abierta. Incluso hemos hecho tiempo para practicar yoga desnudos cuando podemos encontrar un espacio privado”, finalizó.

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