Este Pueblo Mágico presume hermosos edificios coloniales y vestigios ancestrales. Aquí te contamos la historia de El Fuerte, en Sinaloa.

El Pueblo Mágico de El Fuerte es una hermosa localidad de Sinaloa con una atmósfera muy especial. Se trata de un poblado que existe desde hace más de 450 años y que en consecuencia guarda secretos y pátinas de tiempos inmemoriales.

Hay incluso en la región importantes vestigios de petroglifos que nos hablan de que en El Fuerte, desde hace milenios, hubo grupos étnicos como los indios cahitas que escogieron estas tierras irrigadas por el río Fuerte para asentar sus reales.

El Fuerte, un poco de historia y el primer cuadro de
Este bello poblado del norte de Sinaloa fue fundado por el capitán Francisco de Ibarra en 1564, y todavía hoy quedan huellas del antiguo señorío, aunque en la mayoría de los casos lo que hoy uno va descubriendo son los horizontes de los siglos XVIII y XIX.

Las vetustas casonas ostentan herrerías de hierro forjado, fachadas de colores vivos y alegres, y añejos portones; las calles son tortuosas y empedradas como antaño.

En el primer cuadro destaca en su Plaza de Armas un bello quiosco, y frente a este se yergue majestuoso el Palacio Municipal de señorial presencia, y del otro lado de la plaza destaca la Casa de la Cultura que es un sobrio edificio decimonónico.

En este primer cuadro, está la hermosa Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (siglo XVIII) que presume su imponente torre con su campanario.

 

A solo una cuadra de la iglesia, se encuentra la Posada de Hidalgo que hoy es un atractivo hotel que ocupa una antigua casona de más de 250 años; de hecho, cuenta la leyenda que aquí nació, en 1795, el legendario Zorro, don Diego de la Vega, e incluso se afirma que pasó aquí sus primeros diez años de vida, antes de trasladarse cuando murió su madre (1804)a la Alta California, acompañado de su padre.

En 1608 se inició la construcción de este edificio y dos años después fue terminado. Su finalidad fue proteger las posesiones españolas de los ataques de yoremes y apaches que entonces asolaban estas tierras del norte de Sinaloa.

 

Actualmente el edificio alberga el Museo-Fuerte-Mirador, que abrió sus puertas a principios de este milenio. El nombre del lugar responde a las funciones que desempeña:

  1. Museo porque alberga los documentos, fotografías y objetos valiosos sobre la historia municipal, así como una sala dedicada a las culturas yoreme y rarámuri;
    Fuerte porque su restauración respetó con lujo de detalle la estructura original del edificio construido con este propósito en 1610;
    Mirador porque desde el techo del lugar, a través de sus almenas, se divisa todo el Valle de Carapoa, el Río Fuerte, y más allá, la Presa Miguel Hidalgo.

 

El Río Fuerte y el Cerro de la Máscara
Una de las principales y más divertidas actividades en El Fuerte es, sin duda, su paseo en balsa por el Río Fuerte. En el recorrido se observan una gran cantidad de aves: garza ceniza, halcón negro, águila pescadora, garza verde, cardenal rojo y cigüeñas.

 

Al descender de la balsa no tiene desperdicio un paseo por la ribera para ir descubriendo la gran cantidad de plantas medicinales y sus frutos exóticos.

A orillas del río se encuentra el fabuloso Cerro de la Máscara, conocido con este nombre porque en la zona hay cientos de petroglifos con diseños que en muchos casos asemejan máscaras.

Estos petroglifos fueron realizados por los indios cahitas hace más de mil años, y los grabados pétreos están diseminados en una superficie mayor a los 17,000 metros cuadrados. Estas manifestaciones rupestres tienen diseños que van desde símbolos geométricos como espirales solares y cruces talladas, hasta representaciones que sugieren formas humanas, de animales y plantas.

En fin, El Fuerte es un gran destino de Sinaloa, y por cierto, no podrás irte sin degustar los exquisitos cauques, que son los langostinos de río, y la lobina que es también del Río Fuerte tampoco tiene desperdicio.

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