Fatu y Najin son todo lo que queda de este hermoso animal. Los cazadores los tienen en la mira, pero los valientes soldados keniatas se encargarán de que no les pongan un solo dedo encima.

La extinción de especias animales por culpa de la crueldad y avaricia humana, debe ser una de las acciones más horrorosas que nosotros somos capaces de llevar a cabo. Es la prueba más clara de que algunos de nosotros solo tienen en su cabeza la riqueza, pero no piensan en nada más aparte de su situación actual. Por suerte hay personas que han dedicado su vida a intentar contrarrestar el actuar de estos malvados individuos.

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El gran problema de esto, es que muchísimos de los animales que se encuentran más en riesgo, viven en sectores del mundo donde no existe la mayor concentración de capital.

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A muchos países africanos, atacados en sí mismo por enfermedades de largo aliento, así como situaciones de pobreza endémica en su sociedad, les toca ademas asignar recursos para el cuidado de su fauna salvaje. Es en estos países donde los circuitos de cazadores ilegales funcionan con mayor potencia. La ecuación es claramente perversa: donde hay menos capacidad para cuidar a los animales, es donde están en mayor peligro.

Aun así, el gobierno de Kenya está haciendo hasta lo imposible por proteger a los dos últimos especímenes de rinocerontes blancos africanos.
La historia de la caza ilegal de este animal es lo suficientemente dramática como para haberlo llevado a esta situación, donde la cantidad que quedan es contada con una sola mano. Por supuesto que estos dos especímenes son muy deseados por los cazadores, lo que aumenta muchísimo la cuota de peligro de quienes los protegen.

Por esto es que Media Drum World decidió dedicarle un reportaje a estos defensores. Se trata de un grupo de militares armados, con entrenamiento, quienes están atentos a los dos últimos rinocerontes durante el día y la noche.

Al mismo tiempo, los soldados han desarrolla una relación de afecto y amistad muy profunda con los rinocerontes. Ya no se trata de un trabajo, sino que de cuidar a sus amigos:
“Los cuidadores viven lejos de sus familias y trabajan veinte días sí y seis no en la reserva. Se sienten muy orgullosos de su trabajo y estos héroes sacrifican mucho por estos animales.”

–Justin Mott, autor del fotorreportaje, para Media Drum World–

Lo más triste es que la pareja de rinocerontes, llamada Fatu y Najin, son dos hembras, por lo que no hay posibilidad de que se reproduzcan de manera natural. La ciencia está luchando por revertir esto, pero es una carrera que cada vez se vuelve más y más difícil de ganar.

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