Sol no fue robado y así lo aclaró Rubí García, quien fue la responsable de llevarse al perro. Ella, al creer que no tenía hogar ni dueño, quiso ayudar al animal.

Apareció el perro del abuelo Alejandro, quien vende golosinas en las calles de Ciudad de México y quien había denunciado que Sol, su amigo peludo, había desaparecido. Lo que en principio se manejó como un robo, ante la falta de información, derivó en que una transeúnte presuntamente se lo llevó al verlo solo.

El pasado miércoles, 17 de febrero, el caniche que ha acompañado a Alejandro por tantos años desapareció de su lado. Este abuelo era conocido por vender chicles en las calles de la capital mexicana, trabajo que hacía para cuidar y alimentar a su can.

Por eso, cuando no lo encontró del lugar donde lo había dejado, entró en desesperación y tristeza. Personas que lo conocen, al verlo diariamente en el mismo lugar, se dieron a la tarea de buscar a Sol, sin éxito. Sin embargo, en conversación con Upsocl, Rubí García, la persona que se llevó al perro, aclaró que no fue un robo, sino un intento de ayudar al animal.

García afirmó que no fue un robo, sino que la encontrarse con el perro sin compañía, cuando el señor Alejandro se había ausentado, decidió resguardarlo porque creyó que estaba abandonado.

“El miércoles estaba una señora dándole una tortilla, pasé y le pregunté a si era de ella el perrito, a lo que la señora me dice que no y que no se lo podía llevar porque ella ya tenía varios perritos. La verdad yo sentí que era feo dejar al animalito ahí”.


Alejandra Silva
“Estaba sobre la banqueta que da a la avenida, a lo cual me agacho y le digo que, pues, yo me lo voy a llevar“, agregó.


En ese momento Rubí, según comentó, desconocía que el animal tuviera un dueño, hasta que regresó al mismo lugar para confirmarlo. “De hecho, en mi Facebook publiqué al perrito. El viernes (19 de febrero) volví a pasar por ahí y me encontré a la señora, me dijo que el perrito tiene dueño, que es un indigente y que lo andaba buscando“, contó.

El señor Alejandro, ese mismo miércoles cuando dejó a Sol regresó al lugar 20 minutos después, sin embargo, no lo encontró. Lo primero que pensó fue que se trató de un robo, por lo cual comenzó a buscarlo y pedir ayuda.

“Yo tengo a mi resguardo a Sol y estoy en la mayor disposición de entregárselo al dueño“, dijo Rubí, aclarando que nunca se trató de un robo.

Durante estos días, Rubí se encargó de cuidar a Sol, a quien llamó Kori. Lo alimentó, bañó y atendió.

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