La estudiante Giovanna Venarusso Crosara hace 4 años que se había registrado en la lista nacional de donantes, recibiendo recientemente una llamada en la que le dijeron que habían encontrado una paciente 100% compatible con ella.

Fue en agosto del año 2016 cuando la estudiante de psicología, Giovanna Venarusso Crosara, de 24 años, vio en su universidad un informe sobre Redome, el Registro Nacional de Donantes Voluntarios de Médula Ósea, y decidió participar. Quiso hacerse parte de esta noble iniciativa en la que la única y más bella recompensa es salvar una vida. Ya que el trasplante de esta parte del cuerpo humano es fundamental para ayudar a personas que tienen enfermedades que afectan a las células sanguíneas, como varios cánceres y entre estos, por sobre todo la leucemia.


Giovanna Venarusso Crosara / G1.Globo

Esta joven brasileña de Baura (Sao Paulo), resultó tan conmovida por el esfuerzo de Redome, que, cuatro años después, cuando la llamaron tras encontrar una paciente 100% compatible con ella, Giovanna decidió viajar los 2.199 kilómetros de distancia hacia Recife para donar su médula ósea. Sabía que de ella dependía que una vida se salvara y no dudó ni un segundo cuando le tocó el momento de actuar. Sin siquiera poder conocer la identidad de la persona a la que iba a donar una parte de su cuerpo, ella ya tenía claro que lograr que alguien viva más tiempo era más que suficiente.

“En octubre me llamaron y me dijeron que tenían la oportunidad de ser compatible con algún paciente, y me sorprendió. Luego tuve que hacer otro examen para confirmar la compatibilidad (…) Estaba, ni siquiera sé, extasiada. Pronto me pregunté quién era, qué estaba pasando esa persona (…)”.

– dijo Giovanna Venarusso Crosara a G1.Globo–


Giovanna Venarusso Crosara / G1.Globo

Hice un examen Covid, una tomografía computarizada, un análisis de sangre y me pusieron una inyección para estimular mi médula. Mi donación fue el día 25, me dieron un sedante, hice el procedimiento y no vi nada, solo desperté en la sala de recuperación (…) Definitivamente lo volvería a hacer. Nos ponemos en mayor riesgo en otros momentos de nuestra vida, entonces, ¿por qué no donar? Es incómodo, pero puede salvarle la vida a alguien”

– dijo Giovanna Venarusso Crosara a G1.Globo–


Giovanna Venarusso Crosara / G1.Globo

Para realizarse la operación tuvo que acudir al centro de sangre de Marília para hacerse varias pruebas, donde le contaron después acerca de su total compatibilidad con la paciente receptora de su donación. Luego fue el viaje hacia Recife, con todos los gastos pagados por Redome, donde se realizó más exámenes hasta que le tocó someterse a la operación. Intervención quirúrgica ante la que los médicos y profesionales del programa, a cada rato le preguntaron si estaba de acuerdo con continuar con el proceso voluntario de donación de médula ósea.

Finalmente, la operación resultó siendo un éxito, extrayéndole la médula del interior de los huesos de la pelvis mediante punciones, en un proceso que duró aproximadamente 90 minutos y tras el cual su médula ósea se recuperará en 15 días. Giovanna sintió algo de dolor lumbar cuando recibió la inyección que estimuló la médula espinal y también después de la donación, en el lugar donde le hicieron las punciones. Aunque ella también aseguró que siempre recibió una buena asistencia médica y que fue dada de alta tan solo 24 horas después.

Ahora solamente le queda saber quién fue la persona beneficiada, lo que podrá descubrir después de un año y medio, solo si las ambas partes lo desean.

Deja un comentario