El diseño de “La Joya de Agra” fue la inspiración del arquitecto encargado de edificar un templo para el pueblo de Las Cruces en Acámbaro.

El original, famoso y majestuoso Taj Mahal fue construido en el siglo XVII en las cercanías de Agra, India, para que el rey Shah Jahan visitara anualmente a su difunta esposa Shah Jahan, a quien perdió con el nacimiento de su decimocuarto hijo.

La gran obra de mármol recibió el nombre de Taj, corona y Mahal, primera dama del palacio, por haber sido dedicada al gran amor del rey. Después de 22 años de construcción, Shah Jahan mandó a cortar las manos y dejar ciegos a todos los arquitectos que participaron en la construcción para que nunca lo reprodujeran.

 

El rey nunca hubiera imaginado que la mutilación de los arquitectos quedaría devaluada con una hermosa reproducción que se construiría cuatro siglos después y en un continente muy lejano. La sede de la digna réplica está en Las Cruces, Guanajuato.

Aunque el Templo de las Cruces, o «Taj Mahal mexicano», también está dedicado a una mujer, definitivamente no se trata de una obra fruto de un romance, pero sí de una arraigada fe a la Virgen de Guadalupe, pues hizo falta la donación del predio y las remesas de los guanajuatenses para construirlo.

La comunidad de Las Cruces, que se encuentra muy cerca de Acámbaro, ya tenía un templo, pero venerar a la guadalupana en un mejor lugar lo llevó a considerar un magno proyecto inspirado en una magna obra, el Taj Mahal fue el elegido.

La construcción sumamente costosa adquirió los acabados islámicos, persas, indios y turcos del original, pero se utilizó cantera rosa de Tlapujahua, Michoacán, y sólo un arquitecto, José Ignacio, que dicho sea de paso, conserva manos y ojos.

El templo está compuesto por 4 torres coronadas de 4 cúpulas y una quinta más grande al centro, los arcos fueron vestidos de grandes vitrales que contrastan con los diversos detalles neoclásicos. Sus minaretes y cúpulas doradas harían pensar a cualquiera que se trata de una mezquita.

El interior del recinto cuenta con un altar sobrio y elegantes candelabros que la población pudo ver después de once años, fue el 28 de diciembre de 2014 que abrió sus puertas el templo construido en el predio donado por las hijas de Francisco Uribe, habitante de Las Cruces.

Aún cinco años después de su inauguración el templo seguía mejorando cada detalle que lo equiparara a la majestuosa construcción que inspiró su diseño. Se recomienda buscar en las inmediaciones al señor Juventino Castillo, quien es cuidador y guía del templo.

 

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