En México tenemos selva, bosque, montaña, mar, ríos, lagos, volcanes; en fin, nuestra biodiversidad es tan rica que incluso hay paisajes con dunas de arena.

 

México es conocido por ser uno de los países con más biodiversidad del mundo. Debido a que su territorio es muy extenso, abarca diferentes latitudes, lo que significa que hay una gran cantidad de ecosistemas en él. Si bien todos conocemos sus selvas, montañas o bosques, uno de sus paisajes menos conocidos, pero igual de impresionante, son sus dunas de arena. El responsable de estas singulares formaciones es el viento, el cual crea montañas de arena, las cuales cambian según su humor.

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Las dunas de arena, ya sean desérticas o costeras, tienen su propio ecosistema. Las diferencias de altura y las perturbaciones de vientos y mareas dan origen a una gran variedad de microambientes, con su propia flora y fauna. Además de ser increíblemente fotogénicas, también ofrecen un atractivo muy particular a los valientes: el sandboarding. Como sugiere su nombre, esta actividad consiste en esquiar sobre la arena, parecido a como se hace sobre la nieve. Sin más, las dunas de arena más bellas de México:

 

 

El Sabanal, Veracruz

 

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Imagen de: México Desconocido

 

El Golfo de México es el gran acompañante de las dunas de arena de la Playa Chachalacas. Estas dunas, que llegan a medir hasta 30 metros de altura, son ideales para hacer sandboarding. 550 hectáreas de arena se asemejan a un desierto, y se convierten en un parque de diversiones para quien las sepa aprovechar. Hay recorridos turísticos que te llevan a los mejores lugares para hacer este deporte. Sin embargo, si esto no te atrae demasiado, también puedes contratar un paseo en cuatrimoto o meterte al mar.

 

 

Samalayuca, Chihuahua

 

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Imagen de: Wikimedia Commons

 

A unos 50 km de Ciudad Juárez se ubica una maravilla natural, originada por miles de años de erosión: los Médanos de Samalayuca. Este parque ecológico tiene una superficie de mil km cuadrados, aproximadamente, y se puede avistar desde muchos lugares alrededor. Estas dunas de arena están catalogadas como «errantes», ya que cambian constantemente. Un día puede haber una formación imponente de 20 metros, y al día siguiente desaparece sin dejar rastro. Además del sandboarding, hay caminatas guiadas, noches astronómicas, sesiones de meditación y visitas a los petroglifos de la zona.

 

 

Dunas de Yeso, Coahuila

 

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Imagen de: City Express

 

Cerca del pueblo mágico de Cuatro Ciénagas se ubica un paisaje de ensueño, enmarcado por arenas blancas que te harán sentir que caminas sobre un mar de sal. En realidad, estas arenas son cristales blancos de sulfato de calcio, pulidos durante siglos por la erosión, la cual también creó soberbias esculturas naturales que dejan atónito a quien se las encuentra. Este tipo de dunas de arena solo se encuentra en tres lugares del mundo además de Coahuila: Nuevo México, Texas y Túnez. La flora y fauna endémica, escondida en senderos y hondonadas, complementa los vistosos parajes.

 

 

Playa San Nicolás, Sonora

 

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Imagen de: Vive Hermosillo en YouTube

 

Otro magnífico lugar para hacer sandboarding. A solo una hora de Hermosillo hay una hermosa playa virgen, con un mar turquesa y rodeado de enormes cactus. Sin embargo, su mayor atractivo son las monumentales dunas de arena, desde las cuales puedes admirar todo el esplendor del Mar de Cortés, aquel que Jacques Cousteau bautizó como el acuario del mundo. El fuerte sol y el contraste del azul del mar y del cielo con el blanco/marrón de la arena no hacen sino exacerbar la sensación de que te encuentras en un lugar aislado del mundo, en donde solo existe la fuerza de los elementos.

 

 

Dunas de Bilbao, Coahuila

 

dunas-de-arenaImagen de: mas-mexico.com.mx

 

A solo una hora de Torreón se encuentra un paraje de finas arenas que sorprende por su semejanza con los desiertos de Asia Menor. Estas 17 hectáreas de suaves dunas de arena se ubican en el pueblo mágico de Viesca. Los paisajes son inmejorables, además de que tiene ciertas especies de fauna endémica, como la lagartija de arena, también llamada uma exsul. Cabe destacar que en épocas prehispánicas este territorio estaba cubierto por el mar, así que se podría decir que en Bilbao caminamos a través del fondo del océano.

 

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